Métodos de colocación y montaje del mosaico romano sobre pavimentos PDF Imprimir E-mail

 

Para fabricar un pavimento hecho de mosaico, los romanos seguían una serie de pasos que con el tiempo se fueron perfeccionando.

Una de las labores mas importantes comenzaba antes de colocar las teselas, donde había que preparar bien el suelo para recibirlas. Esta era una labor muy importante que requería experiencia y habilidad. En primer lugar se allanaba hasta conseguir que fuera horizontal pero con una inclinación suave y calculada que facilitase el deslizamiento del agua hacia los sumideros. El suelo tenía que ser firme y estable pues una leve rotura de una sola tesela podía conducir a la degradación de toda la obra.

El pavimento se componía normalmente de varias capas. Sobre el suelo natural se extendía un lecho de grava, seguido de una capa de mortero grueso compuesto de gravilla y cal de un espesor entre 23-30 cm. Ésta se cubría con otra capa compuesta por ladrillo machacado y cal de unos 15 cm de espesor, y por último, una capa más fina de mortero sobre la que se asentaban las teselas. Cuando estaban colocadas, se rellenaban los huecos con mortero, se nivelaba la superficie y por último, se pulía con arena.

El mortero utilizado variaba el grosor de los áridos, pero el ligante siempre estaba compuesto a base de cal.

El firme para recibir finalmente las teselas estaba así constituido (de arriba abajo):

1. Teselas del mosaico
2. Capa de mortero
3. Fragmentos de teja, cal y otros elementos triturados
4. Mortero mezclado con polvo de teja, grava y cal
5. Suelo natural acondicionado



Métodos de inserción de las teselas

Las teselas se podían insertar en el aglutinante (capa 4) de distintas maneras, esto depende del tipo de mosaico que se quería lograr. Los métodos principales que permitían obtener diversos tipos de mosaico en pavimentos eran el método directo y el método indirecto con algunas pequeñas variantes.


 

Método directo

Lo mejor para la realización del mosaico es que el artista lleve a cabo el trabajo en el sitio utilizando el "método directo", lo que le permite tener en cuenta una multitud de factores, siendo los principales: la distancia desde el punto de observación, la verdadera luz a distintas horas del día o, en su caso, el tipo de luz artificial y los materiales que componen los mosaicos, (la superficie del mosaico puede cambiar según esté hecho con piezas de piedra viva y brillantes, si las piezas son de cristal de colores o si el cristal es de oro o plata).

Los mosaicos realizados con el método directo, eran seguidos de cerca con los dibujos preparatorios, que tenían aparte dibujados en papel.

Método directo. Mosaico con elementos metálicos.

Los mosaicos pavimentales del siglo IV a.C fueron únicos a causa de las piedras pequeñas de las que estaban formados y porque eran realizados in situ directamente sobre el mortero fresco. Una vez extendido el mortero y la superficie bien alisada, el artista del mosaico ejecutaba el dibujo con carboncillo. Después insertaba en el mortero una tira de metal blando y maleable como el plomo, que seguía las líneas principales del diseño. El plomo facilitaba así la separación de piedras de diferentes tonos de color y mostraba bien el propio diseño ya que hacía la función de contornear los dibujos con más importancia.

Método indirecto.

Parece que la técnica del "método indirecto" o "al revés" ya era conocida en la antigüedad. El lugar de fabricación era un taller especial. Allí lo primero que se hacía era diseñar el cuadro y este trabajo tomaba el nombre de emblema, voz tomada del griego que viene a significar "algo que se incrusta en". Después de haber diseñado el cuadro se hacía una división de acuerdo con el color.

A continuación, se sacaba una plantilla en papiro o en tela de cada una de esas parcelas divididas y sobre dicha plantilla se iban colocando las teselas siguiendo el modelo escogido con anterioridad. Las teselas se colocaban invertidas, es decir la cara buena que luego se vería tenía que estar pegada a la plantilla. Cuando este trabajo estaba terminado, los expertos lo transportaban in situ para que el artista concluyera allí su obra.

Hay que recordar que en la técnica de mosaico a la inversa, para mosaicos pavimentales, los pedazos debían ser de tamaño uniforme y fácilmente transportables debido a que se podían romper en su traslado a la superficie.

Para este tipo de mosaicos, se prefería usar sólo la goma arábica como material adhesivo entre las teselas y la plantilla, ya que se disolvía fácilmente en agua y no permanecía entre los huecos de las teselas.

Método indirecto para pavimentos en la actualidad

En nuestros días, se sigue utilizando el método indirecto prácticamente igual que en la época romana, sustituyendo el papiro por el papel y usando la cola en lugar de goma arábiga.

En el caso del “método indirecto para pavimentos” las teselas (al revés) estarían encoladas sobre papel con cola, ambas solubles en agua, siguiendo el modelo que estaría dibujado sobre éste.

Se extiende un estrato de aglutinante a base de cemento sobre las teselas. Así pues, la sección estará preparada para colocarla sobre el aglutinante fresco, situado en el pavimento, el cual deberá acogerla.

Lo importantes es controlar con exactitud los números y hacer encajar los dibujos. La superficie del mosaico se moja una vez colocada para disolver la cola. Se quita el papel después de haber hecho un control definitivo y eventuales correcciones. Al final se pasa a limpiar la superficie con agua.

 

 

 


 

 


 


 


 

 


 


 


 

 


 


 


 

 


 


 


 

 


 


 


 

 


 


 

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